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Cómo publicitar un espacio natural

La entrada de hoy no es exclusiva para amantes de la Naturaleza. Aunque los que lo sean, sentirán un golpecito en mitad del alma, mas allá de cuestiones técnicas. Nos serviremos de un emblema para entender cómo publicitar un espacio natural: el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Primer Parque de la red nacional y uno de los más novicios a nivel mundial. Protegido en 1918, ocupa su espacio en el Pirineo aragonés. Si cualquier rincón de la montaña es recomendable visitarlo en épocas o momentos de bajo tránsito, Ordesa se multiplica en esto por "n". Su escala natural a XXL, mezclada con el absoluto silencio, impone. No es de extrañar que por sus características, sea titular a portada completa en una campaña publicitaria sobre la Red Nacional de Parques.

De Ordesa se puede extraer mucho, atendiendo a sus distintas peculiaridades. Nosotros hemos escogido la fauna, donde cuenta con endemismos tales como el quebrantahuesos o el urogallo. Y como no queríamos dejar de mostrar el vértigo que se agarra a sus paredones y murallas calizas, decidimos fundirlo en una especie de Monte Rushmore, versión animal. El valor añadido consiste en trabajar los bustos de la fauna representada en el mismo tono y color de piedra que conforma la pared de la Fraucata. Cortando y pegando trocitos de la misma, girándolos, distorsionandolos y buscando en fin el encaje geométrico en las cabezas, fuimos consiguiendo con la paciencia por bandera, completar el muestrario animal. Un puzzle en 3D sobre tapete 2D al que hay que atender no sólo a la dirección de luces y sombras, sino crear nuevos volúmenes ajustados a esa relación. Así, casi se nos hace imperceptible la cabeza de jabalí que incia la secuencia a la izquierda de la composición y nos toman mucho protagonismo las del quebrantahuesos, el sarrio, el águila real y el zorro que entran en el haz de luz, para volver a difuminarse entre sombras y lejanía las del urogallo y el buitre leonado.

Añadimos un elemento postizo: la cascada de agua que discurre desde lo alto. Una licencia que realza la composición y que, ciertamente, puede encontrarse incluso con más caída y fuerza, a unos metros de esa zona, en Cotatuero. El azul atmosférico de la zona derecha, junto a los bancos de niebla, contribuyen a realzar la profundidad de la escena. Cada rincón natural de España posee una serie de elementos tan peculiares, que merece un cartel publicitario que los represente. Y sí, yo me he quedado un par de veces de piedra. ¿Y tú?

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