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Peliculas 3D

 

 

El síndrome 3D hace tiempo que se extiende por las venas del grafismo. Tanta proyeccción se le augura, que los ha habido capaces incluso de buscarle un cuarto eje, como Cinema 4D o las ecografías 4D. Además cuenta con la suma de un mellizo, que si bien es mucho más antiguo que el 3D generado por software -se data en 1915 su primera proyección-, parece como nuevo presentado a través de cines y pantallas de visionado 3D. Son conceptos radicalmente distintos, en el momento en que éste último lo único que hace es servirse de una doble imagen tratada en verde y rojo, pero ambos contribuyen desde su espacio a elevar el concepto tridimensional. Las películas 3D llevan tiempo de moda, cualesquiera que sean sus vertientes.
 
Recuerdo que mis primeras bocas abiertas vienen de los tiempos de "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", concretamente 1988. ¿Cómo era posible que unos dibujos animados convivieran con naturalidad entre actores de carne y hueso?. Hubo algún pinito más con híbridos de integraciones 2D-3D (Terminator-2 -1991- con su malote transformandose en cristal líquido o Parque Jurásico -1993- son las mejores muestras de época), hasta la flamante aparición de Buzz Lightyear y su banda en 1995, bajo la batuta Pixar. "Hasta el infinito y más allá", sin quererlo quizás, fué una frase premonitoria. En cierto modo comenzaba a establecer los límites de las películas 3D de animación, poniendo detrás del horizonte su techo. A la estela de "Toy Story" aparecieron una saga de animaciones por ordenador, modo cartoon: Shrek en 2001, Monstruos SA y Ice Age en 2002, Buscando a Nemo en 2003, Polar Express en 2004, etc. Sin embargo, ya por el 2001 la cinta japonesa "Final Fantasy: el espíritu en nosotros" consiguió dos hitos a pesar de su batacazo en taquilla y crítica: ser la primera película 3D con personajes y escenarios reales totalmente digitales y tratarse del primer film en usar íntegramente el mocap o captura de movimiento. A modo de curiosidad, sólo la animación del pelo de la protagonista consumió gran parte del presupuesto del largometraje. Peter Jackson lograría al año siguiente implementar un sistema de motion capture en tiempo real que permitió animar a Gollum ipso facto en el "Señor de los Anillos: las dos Torres". 
 
El aluvión de películas 3D que se han sucedido al albur del nuevo siglo, es sintomático de hacia donde camina la técnica tridimensional. Es parte orgánica ya del cine y protagonista indiscutible en videojuegos y aplicaciones varias. La progresión de sus resultados es tan apabullante, que no tardaremos en volver a ver a Humphrey saborear un whisky envuelto en una nube de humo en cualquier otra ciudad que no se llame Casablanca. desde rander creativo queremos sumarnos a este pequeño homenaje a las películas 3D a través de una escena puramente tridimensional, que casi llegó a formar parte de un cortometraje. Los "casis" también conviene coleccionarlos, porque son parte indivisible también de los "¡toma!". Allá va, entre el haz de luz de una linterna y un intenso olor a palomitas.

 

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